No me hace falta que me digáis eso de que se os salen los ojos al ver su pelo, ya se de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el recorrido que hace su cuerpo en cada paso que da. Pero además le he visto ser él mismo, serio, y enserio que eso no se puede escribir en un poema, por eso, eso que me cuentas de que, "mírale, como bebe", y eso de que "mírale como va con el balón", y que fácil parece a veces enamorarse, todo eso de que él puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir viva, y a la mierda con la autodestrucción. Todo eso de que los besos de algunas bocas saben mejor, es un cuento que me se desde el día en que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que él aprezca de golpe en frente de ti pare decirte que no merece la pena. Asique supondrás, que yo soy la primera que pierde la cabeza por sus piernas, o por sus palabras, que yo soy la primera que perdería cualquier cosa por un mínimo roce de mejilla. Que cuando él cruza por debajo del cielo, solo una tonta mira realmente al cielo. Que se como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior, que conozco su voz, que puedo reconocerla a cien metros de distancia. Que me se sus cicatrices, que se donde exactamente tienes que hacerle cosquillas para que se ría. Que yo también he memorizado su número de telefono, pero también el número de pasos que nos separan cada día. Y yo, si que tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más dudas con sus ojos de las que nadie tendrá jamás con la luna. Y mira que hay tontos enamorados en este mundo, que se la cara que pone cuando se deja ser completamente el mismo, que le doy gracias a ese puto milagro que hace que exista. Que le he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana, que por favor no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo, que sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que razones para escribirle a la persona que nos gusta tenemos todos, pero yo, muchas más que vosotros, que yo llevo esperando casi ya ocho meses, y tengo pensado seguir luchando hasta el último de mis días. Que cada mínuto que cierro los ojos, no pierdo sesenta segundos de luz, pierdo sesenta segundos de mirar esa cara, que realmente me hace soñar.
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