¿Te acuerdas de aquel verano? Sí, digamos que fue el verano en el que te conocí, vamos, te conocía de antes, pero cuando empezamos a hablarnos más fue ese verano. El verano de dos mil diez, más o menos un mes antes de empezar al instituto, cuando me mirabas a los ojos y te decía que no me miraras más, porque que tu con solo mirarme podías hacerme sentir lo que nadie más podía. Pero, para sorpresa la mía, que el catorce de septiembre de dos mil diez, el primer día de instituto, te vi llegar, y no sé como decirlo realmente, pero, fue como un sueño echo realidad. Siguieron los días, pasaron uno a uno, hasta que tú, tuviste una novia.. Pero bueno, claro estaba que tuvieras novia o no a mí no me iba a impedir que dejaras de gustarme o no. Siguieron pasando días, semanas, incluso meses. Cuando llegó uno que aseguré que era "mi príncipe azul", pero no todo era como sonaba esa frase, no todo eran flores, vamos, que la mayoría de las cosas iban mal. Por lo que llegamos al weekcamp, el primer día nada más llegar, volví a sentir lo que había sentido unos meses antes, la gente, se acabó enterando ese mismo día, y mira por donde, no sé cómo, pero te convencieron para que tuvieras algo conmigo, si si, "algo más que una amistad", recuerdo perfectamente ese día, fue un 26 de abril de 2011, cuando sobre las ocho y media - nueve de la noche, llegó Miguelín, y me dijo: "Paula, corre a la cabaña de Hinault que te está esperando" y yo, claro, no sabía que hacer, tú tenías novia, la que por aquellos tiempos era mi mejor amiga, pero no pude hacer nada, era tan tan tan fuerte eso que sentía por tí, que no pude hacer nada más que entrar en aquel baño. Al salir, la gente me preguntaba sin parar que si había pasado algo de verdad, todos los de clase, habían prometido no decir nada, basicamente "Lo que pasa en el weekcamp se queda en el weekcamp", pero las cosas no fueron así, al día siguiente, en la hora que nos dieron los móviles, ya hubo alguien que se fue de la lengua, y lo sabían antes en Mieres que algunos de los que estaban en León. Desde aquel día, todo fue diferente, pude estar con mil quinientos, ¿pero y qué? No solo era yo la que notaba que realmente seguía sintiendo algo por ti, muchas de mis amigas me decían que estaba enamorada, y lo negaba, pero claramente era un sí. Siguieron pasando días, yo, quería que se volviera a repetir lo que había pasado ese veintiseis, pero por lo que se veía, no volvería a pasar, pero estos días, estamos mejor que nunca, nos llevámos como si estubieramos echo el uno para el otro, no se, podía ser verdad, que fueramos el uno para el otro, que me quisieras a mí solo, más que a nadie, pero puede que solo sean sueños. Sabes tu mejor que nadie, que cuando quiero algo, hasta que no lo consigo soy yo la primera que no para, asique, ya sabes, hasta que no consiga lo que quiero, no pretendo parar.
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