Ya se de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da. Pero además le he visto serio, ser él misma,y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírale cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que él puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción. Así que supondrás que yo soy la primera que entiende,el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras,y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte,son algo con lo que ya cuento. Que yo también le veo. Que cuando él cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo. Que yo también he memorizado su número de teléfono. Porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna(y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente él, rendido a ese puto milagro que supone que exista. Que le he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos,y le he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y le he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", que solo los sueños pueden posarse sobre las seis letras de su nombre.
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