Mi madre me dijo cuando era pequeña, que tenía talento, que iba a llegar muy lejos. A una persona cuando la dices eso, se suele emocionar, como yo.
Después creces, y te das cuenta de que cada vez lo llevas peor, y que los demás lo hacen igual que tú. La autoestima se cae un poco. Pero a medida que pasan los años, te das cuenta, de que ya no lo vales. Que no eres nada, y no sirves para lo único que creías valer. Pero entonces es cuando apareces tú, me sonries, apartas un mechón de pelo de mi cara, y te dice:
- No importa, para mí lo eres todo.
Al escuchar esto, ya sabes que puedes hacer otra cosa diferente, en la que nadie te va a superar nunca.

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